La mayoría de nosotros cree que la cosa es de “administrar el tiempo”. Que si fueras “más organizado”, “menos distraído”, “menos perezoso”, podrías hacerlo todo.

Recuerdo la cara de Lucía cuando le dije que este proceso no se trata de encontrar trucos para trabajar más rápido o más “eficientemente”, o meterle más cosas a la lista de tareas.

Es más —le dije—probablemente la lista de tareas nunca se completaría.

Aunque guardó silencio por un momento, su expresión claramente decía “¿Cóooooomo??? ¿No hay esperanza entonces?”

A los pocos segundos finalmente me dijo: “Creí que si aprendía un método para administrar mejor mi tiempo podría al fin lograr hacer todo lo que tengo pendiente”.

Administrar el tiempo: el mito más grande

En esta miniLección quiero despejar este mito que no solo te hace sentir inútil e incompetente, sino que directamente afecta tu productividad y tu nivel de paz y felicidad.

El tiempo no se puede administrar.

Para ilustrarlo usando una frase de David Allen: “No se trata de que tengo cinco minutos, luego yo los ‘administro’ y me resultan siete”. Eso no va a suceder.

El tiempo es una constante para todos y como yo lo digo: es el mayor igualador de la humanidad.

No importa tu nacionalidad, religión, coeficiente intelectual, profesión o sexo, a todos se nos dan las mismas 24 horas por día.

La clave está en lo que tú decides hacer con esas 24 horas.

Y aunque algunos pueden argumentar que la percepción del tiempo es variable (dependiendo de diferentes factores), el hecho es que este suministro de horas es el mismo día tras día.

 

¿Entonces qué administro?

A mi me encanta el término “administración consciente del tiempo” porque implica una voluntad, una intención de tomar conscientemente las decisiones correctas.

Y aunque uso la palabra “tiempo” porque es como nuestra mente interpreta fácilmente estas habilidades, en realidad se trata de:

 

Claridad de valores y propósito

Lo primero que debes saber para poder tomar decisiones es cuáles son tus valores más importantes y cómo quieres reflejarlos viviendo tu propósito.

Ya sé, ya sé… por un lado es posible que no tengas claros tus valores y mucho menos tu propósito. Eso nos ha pasado a muchos, créeme.

Por otro lado, puede ser que sepas cuál es tu propósito, pero no ves la forma de llevarlo a cabo bien sea por circunstancias financieras, personales, familiares, etc.

Sin embargo, más grave aún, muchas personas ni siquiera se han hecho la pregunta. ¿Qué te mueve? ¿Qué te causa curiosidad? ¿En qué momentos eres más feliz?

Formular las preguntas te dará poco a poco mayor claridad, lo que te permitirá tener más criterio para tomar decisiones sobre a qué cosas dedicarle tiempo y a qué cosas no.

De hecho, en mi curso GRATIS tendrás la oportunidad de explorar tus valores y tu visión de vida con mayor profundidad. Si no te has registrado, te invito a que lo hagas.

 

Uso estratégico de energía

La energía, a diferencia del tiempo, se puede recuperar y se puede estimular  La energía es el combustible que necesitas para realizar las tareas más importantes.

Conociendo tus valores y tu propósito ¿a qué vale la pena que dediques energía?

¿Cuáles son los logros más importantes que debes conseguir y que merecen esa inversión de energía?

¿Cuáles son las tácticas que usarás para recargar y renovar constantemente esa energía, de manera que siempre estés listo para las actividades más importantes?

 

Selección idónea de tareas

Conociendo tus valores y manteniendo tu energía alta, ¿qué cosas merecen tu atención? ¿En qué te vas a enfocar?

Hoy en día la mayoría sufrimos de un déficit de atención debido a la tecnología. Nuestro teléfono celular se lleva bastante de nuestra atención, así como las interrupciones y las distracciones.

Es clave enfocarse y evitar la multitarea para realmente sacar adelante lo más importante.

Decidir a qué le vas a dar tu atención de una forma muy intencional, es la base para determinar si estás siendo realmente productivo.

Habrán días en que tienes que ser eficiente en tu trabajo y tendrás que elegir qué actividades te llevan directamente hacia los resultados por los que eres medido.

Otros días estarás enfocado en tu familia, tu salud o simplemente en descansar.

Siempre que dediques tu energía y atención a aquello que intencionalmente decidiste, podrás decir que fuiste realmente productivo.

 

Un cambio de paradigma

Lucía por ejemplo, se dio cuenta de que no habían suficientes horas, ni energía, ni atención para tooooooodas las tareas y compromisos que tenía en su lista.

La única forma de enfocarse en lo correcto era simplificar, por doloroso que en algunos casos resulte.

Alejémonos de la idea de hacer más (tareas), más rápido, en menos tiempo

Al final del día lo que vale es lo que lograste, qué tanto avanzaste en tus proyectos más importantes y cuánto tiempo, energía y atención dedicaste a las cosas (y personas) que te hacen feliz.

 

Ahora es tu turno

Ve a los comentarios y cuéntame: ¿Cuáles son tus valores más importantes? ¿Qué requiere realmente tu mayor inversión de energía y atención?

 

¡Cuéntale a tus amigos!

¿Realmente se puede administrar el tiempo?@SerEsencialista

El tiempo es una constante para todos y como yo lo digo: es el mayor igualador de la humanidad @SerEsencialista

La energía, a diferencia del tiempo, se puede recuperar y se puede estimular @SerEsencialista

Decidir a qué le vas a dar tu atención de una forma muy intencional, es la base para determinar si estás siendo realmente productivo @SerEsencialista

Alejémonos de la idea de hacer más (tareas), más rápido, en menos tiempo @SerEsencialista 

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