Una de las principales creencias que limitan el crecimiento y el progreso es la idea de que se es demasiado viejo para cambiar. O demasiado desordenado. O demasiado testarudo. Es que yo soy así.

“La vida me ha dado un ‘método’ para hacer las cosas y ya me quedé así.”

Déjame contarte un cuento:

Mi suegra es ama y señora de su hogar y la encargada de todo. De hacer el mercado, de pagar las cuentas, de coordinar las citas médicas, de los problemas y eventos de la familia, de todo.

Hace algunos años le dije que por qué no usaba la tecnología (un Smartphone o Tablet) para que le acordara de todos los pendientes de la casa.

Su respuesta: “Ay, no, si hago eso, se me atrofia el cerebro”.

Cosa que en su momento me sonó súper graciosa y que, sabiendo lo que sé ahora (que cada persona tiene su propio estilo, o como decimos en Colombia: Su “modo de matar las pulgas”) no presioné el tema.

Pero esta pequeña anécdota ilustra la resistencia que sentimos ante el cambio. (Te contaré lo que pasó con mi suegra más adelante en este artículo).

 

Esa la he oído varias veces de mis estudiantes

Mis estudiantes, quienes frustrados, a veces “tiran la toalla” a mitad de camino o ni siquiera quieren empezar a implementar un nuevo método porque “es que yo soy así y así me voy a quedar”.

Mira, no te voy a mentir: esto de mejorar como persona, de crecer, de crear una nueva realidad de vida, no es asunto sencillo.

Si lo fuera, todos lo haríamos fácilmente, ¿no? Y  Demasiado viejo para cambiar aunque muchos no lo queremos admitir, le tenemos TERROR al cambio. A esforzarnos por hacer algo que luego no nos dé resultados.

Que el dolor del proceso no me muestre frutos rápidamente, ¿o  no?

El ser demasiado viejo para cambiar, u obstinado, o desordenado o creativo… al final son solo excusas, ¿no crees?

 

Pero sí queremos cambiar

Yo empecé con este tema de la administración del tiempo en principio por curiosidad, pero con los años se me volvió una necesidad el encontrar maneras de cumplir con mis sueños.

No sé por qué cuando somos niños soñar es tan fácil y luego crecemos y todo se vuelve inalcanzable.

Pero hoy en día sé que Demasiado viejo para cambiar con claridad y una guía, todo se puede lograr, sé que los sueños son alcanzables y que crear la vida que deseamos es posible.

Y que no estamos solos. Si tú estás aquí, si llegaste a Esencialista y si ves mis Periscopes o lees mis miniLecciones, es porque estás en esa búsqueda.

Y aunque no me las sé todas y aun sigo aprendiendo e investigando, quiero compartirte lo que he aprendido hasta ahora y darte herramientas para que comiences a explorar por tu cuenta, qué es lo que más se ajusta a tu estilo.

 

No te conformes

Demasiado viejo para cambiar Mi invitación es a la rebeldía, al cuestionamiento del status quo que nos dice que debemos conformarnos con el estrés, con el desorden, con el sentirse constantemente abrumado.

Agota el sentir que todos los días trabajas y trabajas más horas, pero no consigues nada nuevo.

Agota el ver que se te pasan las semanas y no has pasado tiempo con la gente que es importante.

Agota el no tener claro qué es lo que vale la pena hacer y cuándo para lograr mejores resultados.

Agota el vivir agotado del trajín diario que no cesa y que pareciera que crece y crece todos los días.

Agota el sentimiento de culpa que te dice que es por tu desorden y tu debilidad, que no avanzas.

Pero no tiene que ser así.

Nunca se es demasiado viejo para cambiar

Con los años mi suegra ha encontrado su propio método, que aunque no hace uso de la tecnología, en este momento funciona muy bien para ella.

Mi esposo y yo le compramos todos los principios de año un calendario anual grande, súper grande, es más un planeador, en el que cada día tiene un cuadrado grande en el que anotar cosas.

Y además le compramos un buen suministro de Post-It notes de diferentes colores y tamaños.

Y así ella maneja su sistema para que no se le olvide nada. Además la convencí para que se comprara un Smartphone con el fin de que usara WhatsApp para mantenerse informada y en contacto con toda la familia.

Y si la vieras… es feliz enviando y recibiendo mensajes de todo el mundo, de sus amigas, de sus familiares en el exterior…

Y a pesar de que pensó que la tecnología le iba a atrofiar el cerebro, ya no puede vivir sin ella.

Se maravilla de poder tomar fotos con el teléfono y enviarlas por internet, de poder grabar mensajes de voz, cantarle el cumpleaños a alguien y que no le cueste un peso!

¿Eres demasiado viejo para cambiar? ¡No! ¡Decididamente, no! El que quiere, puede y todos podemos.

Todo lo que necesitas es una guía, alguien que te muestre por dónde empezar.

Y por eso te invito a que te unas a mi curso gratis, en el que te mostraré cómo aclarar tu visión de vida y cómo comenzar a organizarte para llegar poco a poco a cumplirla. No tienes nada qué perder.

 

Ahora es tu turno

Cuéntanos en los comentarios: ¿Cuál es la idea principal que te queda de esta miniLección? Y ¿cuál es la primera acción que tomarás para cambiar tu vida hoy?

 

Cuéntale a tus amigos

Demasiado viejo para cambiar Aunque muchos no lo queremos admitir, le tenemos TERROR al cambio.

Demasiado viejo para cambiar Con claridad y una guía, todo se puede lograr, sé que los sueños son alcanzables y que crear la vida que deseamos es posible.

Demasiado viejo para cambiar Mi invitación es a la rebeldía, al cuestionamiento del status quo que nos dice que debemos conformarnos con el estrés, con el desorden, con el sentirse constantemente abrumado.

 

Cuatro pasos para reducir tu estrés y tomar acción ahora incluso si no sabes por donde empezar

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