Hasta aquí me había traído mi negligencia. Acostada en posición fetal (la única que medio soportaba) en mi cama pensaba en tooooodos esos días en que decidí que mis prácticas de autocuidado eran secundarias.

Que yo nunca me iba a enfermar; que era de esas personas que nacen con suerte (y buenos genes) y que no solo no estaba obligada a hacer ejercicio, sino que podía comer lo que se me antojara, sin sufrir las consecuencias.

Quisiera poder decir que ésta era la Carolina de hace muchos años. Pero no… esta es la Carolina de hace apenas un mes.

Solo hace unos días comencé a sentirme “normal” de nuevo… después de haber estado muy, muy mal. Y por eso hoy me doy una cucharada de mi propia medicina.

Pues aunque las prácticas de autocuidado forman parte de lo que enseño a mis estudiantes como “actividades laborales”, de alguna manera yo esperaba o confiaba en que no me aplicaran a mí.

No vengo a predicar desde un púlpito

Estoy aquí para ayudarme a mí misma a recobrar mi salud y, si es posible, evitarte a ti tener que llegar a una crisis como esta para caer en cuenta de lo importante que es cuidar de uno mismo.

Ya antes había hablado de cómo trabajar mientras uno está incapacitado y presenté cuatro estrategias saludables para (hasta donde sea posible) sacar el mayor provecho de una situación de salud adversa.

Ahora quiero ir a las causas de mi incapacidad. Porque esto no es como estar en un accidente de tránsito o contraer algún parásito asesino en las vacaciones.

Esta crisis es el producto de décadas de odio al ejercicio, el delirio por la comida colombiana (rica en grasas y carbohidratos) y las malas decisiones de estilo de vida, salud y bienestar, ocasionadas por la creencia de que yo estaba por encima de todas las prácticas de autocuidado saludables.

La creencia de que mi trabajo estaba por encima de mi salud y bienestar.

Y créeme, al no tener hijos, debo ser más creativa en mis excusas para no cuidar de mí. La típica, la más común: Es que no tengo tiempo.

Bueno, esa la superé hace mucho, pues sé que siempre hay tiempo para lo importante. Pero de ahí en adelante, son puras boberías:

  • Es que no encuentro un ejercicio que me guste.
  • Es que meterse a un gimnasio es caro y además, qué asco la gente sudorosa.
  • Es que donde vivo no hay parque (Aunque sí hay parque).
  • Es que hoy llovió y no pude salir.
  • Es que… Oops, ya se me hizo tarde, ya no alcancé.
  • Es que no tengo la ropa adecuada y los tennis ya están muy desgastados.
  • Es que, eso para qué, no bajo ni un gramo.
  • [Inserta tu excusa aquí].

Ahhhhh y claro, ¿quién se va a resistir a una deliciosa empanada, un suculento tamal o la gloriosa frijolada con chicharrón de los viernes donde Amparito, la señora que tiene un restaurante casero cerca a mi casa?

Y es que cuando se trata de empanadas o chicharrón… ufff… pareciera que no tengo fondo. Ejem… bueno, volviendo al cuento.

 

Una crisis te obliga a despertar

Te obliga porque no tienes otra opción. Hace tiempo supe que las personas no cambian… a menos que no tengan otra opción.

Como me pasó a mí.

O como lo que debo comer para estar saludable, o me arriesgo a una recaída. O me ejercito como debe ser, o el dolor no se va a ir nunca.

Así que, como no quiero que te pase a ti, quiero compartirte los rituales de prácticas de autocuidado que enseño a mis estudiantes y que ahora, como humilde estudiante yo misma, estoy implementando.

 

Prácticas de autocuidado

Para mí hay tres áreas claves en tu ritual de autocuidado: Tu cuerpo, tu mente y tu espíritu. Cada una de ellas vital e indispensable.

Como esta miniLección ya está saliendo muuuy larga, voy a dividirla en dos. Hoy veremos tu cuerpo y la próxima vez, veremos tu mente y tu espíritu.

Cuando solo soportas estar en posición fetal: Prácticas de autocuidado (Parte 2)

Y encuentra al final una herramienta que te ayudará a ser muy intencional con tus decisiones de salud, bienestar y paz.

 

Tu cuerpo

Este vehículo que usas a diario requiere también cuidado diario. La razón principal es que dos de los tres aspectos a tener en cuenta son de obligatorio abastecimiento diario, mientras que la tercera permite que sea varias veces por semana:

 

Sueño

Todos sabemos lo importante que es dormir lo suficiente para mantener los niveles de energía. Sin embargo es supremamente común que el sueño es lo primero que se sacrifica cuando estamos “muy ocupados“.

Hay personas que dicen no necesitar las ocho horas recomendadas, mientras que otras (como yo) manifiestan “estar como un zombie” si no duermen lo suficiente.

La mejor forma de saber cuántas horas necesita tu cuerpo es no usar el despertador un par de días Esencialista — Administración Consciente del Tiempo  El cuerpo se despertará naturalmente cuando haya descansado lo que necesita.

Una vez establezcas cuántas horas de sueño necesita tu cuerpo, entonces ponte una meta, empezando por tratar de dormir al menos media hora más por día.

Y pon en práctica estos diez consejos para lograr un descanso revitalizante.

Sobre las siestas, en general yo no les he encontrado mucha utilidad. Pero he leído que de hacerlas, no deben durar más de 30 minutos, para que el cerebro no entre en sueño profundo. Se trata más bien de tomarlas como un pequeño revitalizante durante el día.

 

Nutrición

A ver, a ver… ¡que levante la mano el país latinoamericano que tiene la comida más rica! Ay, por Dios…

Mira, hablemos claro… no tengo intención de volverme vegetariana. Con todo el respeto que merecen quienes toman esa decisión, esa simplemente no soy yo.

Sin embargo, cuando el cuerpo te dice a gritos que por favor no lo contamines más y que de no obedecer, comenzará a apagar sistemas uno a uno, pues… no te queda más remedio que escuchar.

Cuando literalmente lo único que puedes comer es frutas y verduras, al fin comienzas a entender.

Al fin te das cuenta de todo el daño que has hecho. Porque ¿sabes qué? Llega el momento en que el cuerpo te pasa la factura y en modo pánico comienzas a hacer 23 cosas al mismo tiempo.

Este fue mi caso y he tenido que mejorar mi alimentación sustancialmente. No te voy a recomendar una dieta especial ni te voy a decir que me he vuelto una activista de los jugos verdes de col y piña.

No. Lo único que hice fue reducir las carnes (ojo, reducir, no eliminar, aunque sí minimicé las carnes rojas), aumentar los vegetales crudos (mucha ensalada), aumentar las frutas (especialmente la fruta picada, no en jugo, unas cuatro o cinco veces por día) y tomar bastante agua.

Reducir la comida chatarra a una vez por mes (aunque ahora que estoy un poco mejor he subido a dos veces por mes) y eliminé por completo el trigo (por sensibilidad al gluten).

No te imaginas el cambio… de verdad, que solo con esas medidas tan básicas me he sentido muuuucho mejor. Mi sistema digestivo está funcionando como el metro de Berlín 😉

Me siento más ligera, en general, más saludable y hasta bajé un poco de peso. Y… me sigo educando para cocinar más conscientemente. Especialmente estoy usando Clean & Delicious y Goodful.

Pero cuando se trata de comer saludable, solo tú sabes qué es lo que más se ajusta a tus gustos, a tu estilo y a tu ritmo.

La invitación es a informarte e introducir más comida saludable en tu dieta. ¿La directriz? Come comida que no venga empacada de fábrica Esencialista — Administración Consciente del Tiempo

Mi amiga Isa recientemente me dio un consejo buenísimo: Llevar mi ensalada y/o fruta donde quiera que vaya.

Aunque algunas personas se pueden molestar al verlo a uno sacar recipiente, vinagreta y tenedor, prefiero que se moleste alguien más, a que se moleste mi cuerpo.

 

Movimiento

Recientemente oí a alguien hablar de “movimiento” en lugar de “ejercicio” y yo quedé “Wooooow… espera, espera, ¿no me tengo que matar en el gimnasio, ni ponerme las mallas, ni pagar una membresía que nunca voy a usar? ¿En serio?

He hablado antes de cuánto me cuesta hacer ejercicio (por evitar el lenguaje negativo de “lo detesto”), por lo que el concepto de “moverme” se siente mucho más factible. Mucho más… “Carolina”.

Apuesto a que has oído antes de las famosas “pausas activas” que las empresas de salud ocupacional promueven durante sus intervenciones en las compañías.

Pausas al menos cada hora, en las que te levantas de tu escritorio y haces estiramientos o alguna actividad física. ¿Qué tal si haces además 10 sentadillas y 10 flexiones? ¿Qué tal si lo terminas con 5 saltos de tijera? Hacer esta mini rutina te toma literalmente cinco minutos.

Si haces esto cuatro o cinco veces por día, completarás 20 a 15 minutos de movimiento o actividad física diaria. Y ya sé lo que los puristas del entrenamiento físico van a decir: “¡Eso no es suficiente! Hay que sudar al menos por media hora diaria para ver resultados”.

Ajá… Bueno, yo elijo moverme consistentemente varias veces por día, de una forma en la que no me den ganas de pegarme un tiro con un banano. Elijo no dejarme inmovilizar por “ejercicios” que jamás voy a hacer y “doctrinas” que no voy a seguir.

Otra idea es hacer algún movimiento que disfrutes, como por ejemplo bailar. Personalmente no soy fan del bailoteo ni tengo dotes de bailarina latina…

Pero sí soy fan de Sia y estoy decidida a a aprender la coreografía de Cheap Thrills de su presentación en The Voice (obviamente, yo soy Maddie Ziegler). Son 4 minutos de un vigoroso ejercicio que de hecho disfruto y me pone a sudar.

 

Ni hablemos de lo chistosa que me veo intentándolo… pero lo bueno es que YouTube es gratis y accesible desde la comodidad (y privacidad) de mi hogar. Y… ¡Son menos de 4 minutos!

Pero por otro lado estoy caminando más y encontrando formas creativas de incluir más pasos en mis rutinas.

Si eres de los que usan apps, ¡dale! Haz tu investigación porque hay muchas; personalmente usé FitStar un tiempo, y está bien, pero ahora estoy usando los videos de Qi Club para “moverme” varias veces por semana (pese a que mis gustos musicales no podrían ser más diferentes) (Sin afiliación).

Ahora, si eres de aquellos envidiables unicornios que se toman en serio el hacer ejercicio, las opciones son amplias y variadas: yoga, pilates, rumba, zumba, spinning… El que mejor se ajuste a tu gusto.

Si tienes una máquina elíptica arrumada en tu casa (en mi familia hay unas cuantas), quince minutos prometen mejores resultados que lo que quince minutos frente al computador pueden traer.

Si algunas veces a la semana tienes un entrenador, ¡excelente! ¿Qué “movimientos” puedes incluir el resto de días? Qué tal…

  • Subir las escaleras en lugar de tomar el ascensor.
  • Parquear tu carro un poco más lejos.
  • Ir a la tienda a pie.
  • Hacer reuniones o hablar por teléfono mientras caminas.

Se dice que “permanecer sentado” es el nuevo “fumar”, o sea, que es tan dañino como ser adicto al tabaco Esencialista — Administración Consciente del Tiempo

Y… yo puedo atestiguar que en mi caso es cierto, porque una de mis dolencias literalmente es producto del sedentarismo al estar pegada a una pantalla de computador todo el día.

 

Otras prácticas de autocuidado

Si el presupuesto de tiempo y dinero es más amplio, te recomiendo buscar actividades aún más revitalizantes como un día de spa, una caminata ecológica e incluso un viaje a otro país.

Este tipo de actividades, aunque menos frecuentes, son vitales al menos unas cuantas veces por año para mantener tu vida interesante, emocionante y feliz.

 

En la siguiente miniLección

Hoy te conté sobre el cuerpo, pero en la siguiente miniLección voy a entrar en todo aquello que alimenta las partes no tangibles de mi ser: mi mente y mi espíritu.

También te hablaré sobre el primer obstáculo que enfrentan tus prácticas de autocuidado.

Mientras tanto quiero darte una herramienta para que seas muy intencional con tus prácticas de autocuidado, cada semana.

 

Planeador Semanal de Prácticas de Autocuidado

 

Porque lo que se planea tiene más probabilidades de cumplirse Esencialista — Administración Consciente del Tiempo Entonces, regístrate para obtener gratis mi imprimible Planeador Semanal de Autocuidado.

 

Planeador Semanal de Prácticas de Autocuidado

 

Tendrás un espacio para cada día de la semana, en el que podrás decidir qué área quieres alimentar (cuerpo, mente, espíritu), registrar tus horas de sueño e incluso tener un espacio de reflexión. (Bono extra: 50 ideas de prácticas de autocuidado).

La idea es tener un plan fácil de implementar, flexible y que te ayude a crear hábitos saludables. ¡Es más, lo puedes usar para llevar el registro de tu progreso!

Así que regístrate, descárgalo, imprímelo y ponlo en uso desde esta semana.

 

Ahora es tu turno

Cuéntame en los comentarios ¿qué prácticas de autocuidado te llaman más la atención (Léase “harán que separes el trasero de la silla”)? ¿Qué estrategia usarás en tu planeador, para asegurarte de que las aplicas semanalmente?

 

Cuéntale a tus amigos

Cuando solo soportas estar en posición fetal: Prácticas de autocuidado (Parte 1) @SerEsencialista Esencialista — Administración Consciente del Tiempo

La mejor forma de saber cuántas horas necesita tu cuerpo es no usar el despertador un par de días @SerEsencialista Esencialista — Administración Consciente del Tiempo

Come comida que no venga empacada de fábrica @SerEsencialista Esencialista — Administración Consciente del Tiempo

Se dice que “permanecer sentado” es el nuevo “fumar”, o sea, que es tan dañino como ser adicto al tabaco @SerEsencialista Esencialista — Administración Consciente del Tiempo

Lo que se planea tiene más probabilidades de cumplirse @SerEsencialista Esencialista — Administración Consciente del Tiempo

 

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